En nuestro AOVEExperts del mes de Diciembre, entrevistamos a Juan Vilar, Vicepresidente de GEA Ibérica, Profesor permanente de la Universidad de Jaén y Consultor estratégico en economía oleícola. Sin duda un reconocido experto internacional en materia de aceite de oliva, que hoy tenemos el placer de entrevistar.
  • ¿Qué ha ocurrido en el ámbito de la olivicultura internacional durante los últimos 15 años? ¿y cómo Ejecutivo de una de los holdings referencia del sector, el Grupo GEA, que ha sucedido para el mismo periodo en el ámbito de la molturación?

Durante los últimos 15 años se ha producido una expansión simpar en la olivicultura internacional, se han plantado más de 1,7 millones de hectáreas, casi un 15% de crecimiento acumulado, (1% por campaña, es decir del orden de 152 nuevas hectáreas de olivar por año) principalmente en África (con casi 900 mil nuevas hectáreas) seguida de Europa, (con cerca de 500 mil), mientras que en América, Asia y Oceanía, dicha evolución resultó ser inferior, más del 85% de lo plantado fue olivar de alta densidad. Aparecieron nuevos países productores, como China, India, Yemen, Botsuana, El Salvador, Georgia, Namibia, Bulgaria o Macedonia, entre otros, hasta conformar los actuales 56 países, ello ha hecho posible la afirmación de que “cada día del año, se produce aceite de oliva en algún lugar del mundo”.

Con respecto a la segunda pregunta, resulta  digna de mención la evolución sufrida en la tecnificación y optimización de la capacidad diaria recolectora, básicamente debido a la mejora de las técnicas de cosechado y el surgir de máquinas cabalgantes y paraguas, así como, al incremento de productividad de las explotaciones ya existentes ello supuso un crecimiento superior al 70 por ciento de producción mundial diaria, lo que motivó una más que necesaria intensificación y ampliación de la capacidad de las almazaras.

Como ejemplo matizar que a mediados de la década de los 90 el número de almazaras que molturaban volúmenes iguales o superiores a  40.000 toneladas durante toda la campaña era de 6 (todas ellas en España), mientras que en la actualidad ese número supera las 15, no estando todas ubicadas en territorio español.

  • De acuerdo con lo anterior cada vez se plantan más olivos en todo el mundo, ¿Cómo afecta dicha circunstancia al mercado?

En la actualidad se consume aceite de oliva en 174 países. Más del 83 % de dicha demanda se concentra en los 56 países que lo producen, por lo tanto el aceite de oliva se consume allá donde se produce, es decir, cuanto más se produce, en mayor medida se consume, la media de consumo, como ejemplo, en los países oferentes, supera en seis veces a aquellos que solo consumen, de estos los de mayor importancia son Alemania, Canadá, Rusia y Reino Unido.  Por lo tanto la expansión del cultivo del olivo, no genera más que una evolución positiva de demanda de aceite de oliva en el mundo.

  • ¿Qué sucederá durante la actual campaña a nivel de oferta y demanda?

Más del 80% del aceite de oliva mundial se produce en solo 5 países, mientras que el consumo se concentra en un 65% en 6 países. Si se analizan los primeros, para ninguno se prevé una cosecha elevada, mientras que manteniéndose la evolución actual de precios, para el caso de los segundos, la demanda debería de tener una tendencia cuanto menos estable, por lo tanto de cumplirse el aforo que en su día elaboramos, la producción mundial de aceite de oliva sería de  2,9 millones de toneladas, lo que garantiza una perfecta cobertura de la demanda, aun cuando posibilitaría un mantenimiento de los precios a niveles similares a los actuales, al menos hasta mediados del próximo verano, momento en cual habría que analizar la campaña venidera.

  • Estratégicamente. ¿Qué medidas se deberían de tomar en nuestro país para potenciar el sector de elaboración de aceite de oliva?

Anteriormente mencionábamos que la actual cosecha sería de casi 3 millones de toneladas de aceite de oliva, lo cual, en función de la actual demanda hará que el mercado esté en equilibrio.En la actualidad el planeta cuenta con 11,3 millones de hectáreas de olivar, ese trata del cultivo permanente más extendido, si se diese la situación óptima de cosecha al 95% para el cultivo en los 56 países productores la producción mundial de aceite resultaría ser esa campaña de 4,5 millones de toneladas, es decir un excedente de 1,5 millones de toneladas, ello, por tratarse de un mercado de demanda infundida provocaría una caída de precios que afectaría sobre todo al olivar tradicional, el cual supone más del 70 por ciento de la superficie olivarera de nuestros país.

Por tanto las instituciones gubernamentales, supranacionales y/o sectoriales  (Ministerio, COI, Interprofesionales)  deberían fomentar el consumo mediante la necesaria promoción coordinada y consensuada con otras instituciones de similar naturaleza, tanto en España como en países como Túnez, Turquía, o Grecia, mayores exdecendatarios internacionales. Ello posibilitaría un entorno adecuado para el desempeño de la actividad del sector.

Por su parte, cada uno de los productores del sector, especialmente los tradicionales, solo tienen dos oportunidades para mejorar su renta neta, incidir sobre el coste (integración vertical y horizontal, transformación, cooperación, efecto escala, etc.) y/o incidir sobre el precio (singularización, diferenciación, concentración, etc.) en definitiva de forma proactiva mejorar la competitividad de su propia actividad.

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