Una almazara de hace setenta años se parecía más a las de tiempos de los romanos que a las de la actualidad. En un siglo las preocupaciones en la gestión del aceite han pasado del estado de la prensa de viga o de los capachos al marketing digital, a los premios internacionales o al packaging. Parece otro planeta. Pero sólo lo parece. En el fondo, son expresiones de la milenaria cultura del aceite, en constante evolución. Un asunto sobre el que ayer se debatió en los Diálogos de Expoliva, actividad previa a la principal feria sobre el aceite del mundo, con la participación de primeros espadas de dos generaciones de pioneros, separadas por medio siglo.

En una primera mesa participaron Marino Uceda, Cristóbal Lovera, Luis Civantos, Rafael de la Cruz y Luis Rallo. Ingenieros o catedráticos, nombres míticos del mundo del aceite durante décadas, siempre en vanguardia, al frente de los últimos avances y estudios. Juntos repasaron los cambios en el olivar desde principios del siglo XX, con los profundos cambios propiciados por la evolución tecnológica (los capachos, los sistemas de tres fases, los de dos fases), las cartillas de racionamiento, la entrada en la Unión Europea o la apuesta por la producción a cualquier precio.

Posteriormente expusieron los retos actuales y de futuro del aceite Rosa Vañó, Carmen Morillo, María Eugenia Pasquau y Juan Antonio Parrilla, de Castillo de Canena, Oleícola Jaén, Ñ Organic y Picualia. La generación que vive en el mercado global del aceite, de la excelencia más que la calidad incluso, del marketing digital y las redes sociales, de la customización de los aceites, del packaging, del oleoturismo, de las almazaras sociales abiertas a su comunidad y al exterior, de lo ecológico y lo saludable, del emprendimiento, de las marcas asociadas a proyectos como la supervivencia del lince ibérico, de la cosmética …

Los Diálogos, organizados por Juan Vilar, asesor técnico de Expoliva, parten de la premisa de que durante los últimos 15 años se han plantado en el planeta 1,7 millones de hectáreas de olivar, lo que equivale a 154.000 hectáreas por ejercicio, ello supone tres veces la superficie cultivada por olivos en Estados Unidos, por año. Dicha evolución se manifiesta en que cada segundo, durante el citado periodo, se han cultivado adicionalmente 10 olivos, o lo que es lo mismo, 600 por minuto. Por tanto, estamos ante un sector especialmente dinámico cuya gran familia está constituida por 56 países, como actuales, productores de aceite de oliva, y 174 consumidores.

«Ante dicho dinamismo, se hace esencial conocer estratégicamente la evolución del sector durante los años últimos. Para ello, tenemos la gran oportunidad de escuchar a un grupo de personas que se encuentran entre las voces más acreditadas del sector de los últimos 50 años, cuya experiencia es fundamental para entender el futuro. Sin olvidar, por otro lado que, del mismo modo, se cuenta con el emprendimiento que representa la segunda mesa, frescura y talento, que también tendremos oportunidad de escuchar», aseguran.

El evento fue presentado por Manuel Parras, y contó con la presencia de Pedro Bruno, de la Diputación, Ricardo Domínguez, viceconsejero de Agricultura, y Aurelio Mesa, de Amenduni.

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