A la hora de freír un alimento hay que pensarse mucho qué tipo de aceite utilizar, ya que aunque no elevemos demasiado la temperatura o no reutilicemos el aceite más de una vez, durante el proceso de fritura, el alimento absorbe parte de éste en mayor o menor medida, por ello, debemos elegir un aceite o grasa que sea saludable para nuestro organismo.

El aceite de oliva virgen extra no sólo le aporta su agradable sabor a los alimentos, sino que además lo enriquece con algunas de sus propiedades (vitaminas y antioxidantes). La ventaja del aceite de oliva, frente a otros tipos de aceites, es que conserva muy bien sus propiedades nutricionales cuando se utiliza en las frituras, según explica el doctor José Mataix, catedrático de Fisiología de la Universidad de Granada, quien además publicó el libro “Aceite de Oliva Virgen: Nuestro Patrimonio Alimentario”

Los aceites de oliva vírgenes extra no sólo son más seguros a la hora de cocinar los fritos, sino que además tienen innegables ventajas culinarias:

  • A altas temperaturas la fritura es más rápida, por lo que el alimento pierde menos nutrientes.
  • Las proteínas crean en su superficie una capa crujiente que hace que la penetración de aceite sea menor. De esta manera, se limita el incremento de calorías y conserva en el interior su jugo y sales minerales.
  • El 80% de las sustancias antioxidantes del aceite de oliva virgen extra se conservan después de la calefacción o la fritura.
  • No debemos olvidar que los aceites de oliva potencian el sabor de los alimentos, convirtiendo la fritura en una experiencia culinaria de primer orden.
  • Un estudio elaborado por un equipo de científicos de la Universidad de Granada – España ha demostrado que las verduras fritas con Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE) mejoran su capacidad antioxidante y al contenido de compuestos fenólicos, que previenen el cáncer, la diabetes o la degeneración macular. El trabajo ha sido publicado en la revista Food Chemistry. La causa de esta mejora en las propiedades de las hortalizas se debe a que el aceite de oliva transfiere fenoles hacia ellas, enriqueciéndolas con compuestos que no se encuentran de forma natural en las hortalizas frescas.
  • Todos los aceites pierden propiedades al calentarse, se oxidan, pero es el aceite de oliva virgen extra el que aguanta mejor la temperatura de la fritura, pudiendo llegar hasta los 180ºC sin alterarse ni degradarse, mucho más que cualquier otro aceite que podamos encontrar en el mercado.
  • Un aceite de oliva virgen extra es mejor para freír que uno de girasol o un aceite de semillas poliinsaturadas ya que las grasas poliinsaturadas al tener dobles o triples enlaces van a producir radicales libres y aldehídos tóxicos, lo que no es nada bueno para nuestra salud, sobre todo si calentamos ese aceite a excesivas temperaturas o lo reutilizamos.
EL TRUCO: Haz una prueba en casa: fríe 100 gramos de patatas con Aceite de oliva y otros 100 gramos de patatas con aceite girasol, pésalos después de freír. Pesarán más las patatas fritas con girasol ya que ésta grasa penetra más en los alimentos que el aceite de oliva, por lo que además de ser más saludable también se consume menos aceite.

¿No te parecen estos suficientes motivos para freír con aceite de oliva?

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